lunes, 3 de mayo de 2010

Los misterios de la sangre

Los misterios de la sangre
Fragmento de pp.15-17 - Healing Wise



Al principio, según la Tradición de la Mujer Sabia, todo empezó, como siempre, en el nacimiento. La Gran Madre de Todo dio a luz y la Tierra salió del vacío. Entonces la Gran Madre de todo dio a luz una y otra vez, y la gente, los animales y las plantas aparecieron en la Tierra. Todos tenían mucha hambre. ¿Qué comeremos? Preguntaron a la Gran Madre. “Ahora vosotros me coméis a mí”, respondió con una sonrisa. Pronto hubo muchas vidas, pero a la gran Madre de Todo le gustó tanto crear y dar a luz que no quiso parar. “Ah”, dijo sonriendo, “ahora yo os como”. Y así sigue haciendo.
Todos venimos de la misma madre. La mujer sabia. Volveremos a su abrazo, su vientre rico en sangre, su sangre que es vida y da vida. Su poder es su sangre que fluye y fluye, su sangre que es vida y da vida. La sangre menstrual de cada mujer y la sangre de cada nacimiento son un misterio sagrado.
¿Qué son los misterios de la sangre? ¿Por qué son tan importantes para entender la Tradición de la Mujer Sabia? Los misterios de la sangre nos enseñan que la sangre menstrual y la sangre del parto son sangres sagradas, sangres de poder, sangres curativas. Los misterios de la sangre nos enseñan a recordar que la vida y la curación vienen de una mujer y vuelven a ella, a la mujer que sangra y sangra. Y no muere. Los misterios de la sangre revelan que la sangre menstrual (en tiempo lunar) y la del parto son tan sagradas, tan llenas de potencial, de vacío, que se pueden usar, no sólo para curar, sino para nutrir. La sangre de la mujer sagrada es sangre nutritiva, sangre de amor, de abundancia, sangre que cura la tierra.


Los misterios de la sangre recuerdan el inmenso poder de la mujer que sangra. Un poder suficiente para compartir de madre a madre, de nutriente a nutriente.
Cuando sangramos en la tierra (en la fantasía o en la realidad) nuestro poder nos arraiga a la vez que fluye nuestra sangre a través de la chakra de raíz en la tierra.Al sangrar en la tierra, sangrar libremente, nos conocemos como mujeres, como nutrientes de la vida, como quienes dan alimento a las plantas, un alimento sagrado: nuestra sangre de luna.


Soy mujer que da alimento para asegurar la vida en la tierra. Con el poder de mi sangre lunar, mi sangre, el poder de mi parto, mi sangre, alimento a la tierra, que nos alimenta a todos. Cada mes recuerdo: Soy mujer. Soy tierra. Soy vida. Soy alimento. Soy cambio.


Soy mujer, que mira sus cambios de frente: visiones lunares hormonales armónicas y agitadas, oráculos de ovulación, locuras premenstruales, orgasmos de complicidad, éxtasis de partos, bendiciones de lactancia, emociones de menopausia.


Soy un todo. Soy mujer. Conozco la vida, la muerte, el dolor, y la salud de mi médula, de mi vientre. Conozco los lugares sangrientos: el espacio estrecho entre la vida y la muerte, el espacio sangriento del nacimiento, el desorden de la vida nutriente, el flujo de sangre al dejar pasar la vida. Soy mujer. La sangre es mi poder. Un poder de paz. Sangre de paz.


Mi sangre es alimento sagrado. Mi sangre nutre al feto que crece. Mi sangre se vuelve leche para alimentar a mi hijo. Mi sangre fluye en la tierra como alimento sagrado para la gran Madre, Gaia, Madre Tierra.
Gaia, la de formas sangrientas. Mujer, la de formas sangrientas. Sangre de alimento. Pero sangrienta. Sangre menstrual sangrienta, sangre de parto sangrienta. Sangre de paz, sangre de alimento. Sangre de salud/plenitud/sacralidad, no de sacrificio. La Tradición de la Mujer sabia es una mujer de manos ensangrentadas, de muslos ensangrentados, una mujer que da a luz, que ve el otro lado de las cosas.



La salud/plenitud/sacralidad está siempre cambiando. La vida es misteriosa, se mueve en espirales de cambio. Las espirales se mueven hacia, a través de y desde el vacío. Cambian creando un agujero para que podamos ver el sagrado regalo de salud de nuestra totalidad.
“Siéntate aquí, hermana, en el suave césped verde, y da tu sagrada sangre de luna a la tierra, de vuelta a la espiral de la vida. Deja fluir la sangre roja de tu vientre en el verde y marrón de la tierra. Siéntate aquí. Relájate, cierra los ojos y recibe las visiones. Descansa ahora y da tu sangre lunar como alimento a las madres que nos alimentan. Relájate y recibe las visiones”.
El tiempo de la menstruación, según la Tradición de la Mujer Sabia, es un tiempo de visiones. Cualquier mujer que preste atención a estas visiones encontrará el poder de los chamanes, los curanderos, las mujeres de medicina.
“Añade una pedazo de hoja roja a tus preparaciones, cualquier hoja roja excepto de hiedra venenosa. Hará la medicina más fuerte”, dice una amiga, aprendiz de chamana de una nativa americana.
Estos son los poderes de la mujer menstruante, la menopáusica, y la post-menopáusica:
-Unidad con la tierra como presencia de respuesta nutriente.
-Comunicación con plantas, animales y piedras.
-Creadora del tiempo meteorológico.
-Cambiante de formas.
-Invisibilidad.
-Comunicación con hadas, devas, elfos, dragones, unicornios.
-Presciencia.
-Agudeza de olfato, gusto, oído, vista, tacto.
-Curación.
La Tradición de la Mujer Sabia entiende la curación como un misterio de sangre. Sangre de vida y muerte, sangre de nutrición, son el conocimiento natural de la mujer, las cosas que nos hacen sabias.

Traducción de Carmen Valenzuela-Cervantes
FOTOGRAFIAS: ISA SANZ – SANGRO PERO NO MUERO




2 comentarios:

  1. Pienso ke esto es lo mas maravilloso ke eh leido no tenia idea de nada de esto es grandioso ke lo publikes hermana.......... muchas gracias

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  2. Es genial! Todas las mujeres deberian saber esto. Menstruar es un placer sagrado!

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