miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA MUJER SABIA


Considero la doncella, madre y anciana, las tres facetas de la diosa tripartita, los estadios de la vida de una mujer con indiferencia de que haya dado a luz o no. La mayoría de las mujeres pasan la etapa de doncella sin comprometerse y se dedican a catar la vida; cambiando de trabajo y de estudios o probando y descartando relaciones. El arquetipo es el de la puella eterna, la eterna niña. Con el control de natalidad y la autonomía que tienen la mayoría de las jóvenes, la fase de doncella actualmente puede prolongarse décadas, hasta alcanzar la edad en la que antiguamente las mujeres se convertían en madres. También pueden permanecer en la fase de doncella incluso cuando se convierten en madres biológicas, si no son maternales, responsables o maduras.

A veces me refiero a las tres facetas como "doncella, madre (o matrona) y anciana" o "mujer joven, mujer madura y mujer sabia" para demostrar que no hace falta que una mujer se convierta en madre biológica en la segunda fase, si bien "madre" es una metáfora apropiada para lo que normalmente implica la segunda fase. En la segunda fase las mujeres toman compromisos y, al asumirlos, maduran. El compromiso podría ser con una persona, una profesión, una causa o un talento: cualquier cosa que sea importante en el ámbito personal. Los hijos (y cualquier compromiso significativo) conllevan más esfuerzo y devoción de los que la mayoría de mujeres se esperan, al tiempo que son una fuente de alegría y sufrimiento, y un impulso para el crecimiento y la creatividad. Esta segunda etapa es la de la entrega y el esfuerzo activo.

La mayoría de las mujeres entra en la tercera etapa de la mujer sabia o vieja sólo después de haberse apartado de las preocupaciones de la etapa anterior y de haberse retraído en sí mismas. Los cambios hormonales y los síntomas de la menopausia a menudo hacen que entendamos el entrar en la tercera etapa de manera fisiológica (si bien el cese de la menstruación no implica convertirse en una mujer sabia, ni tampoco llevar el tipo de vida de una mujer que está viviendo su tercera etapa). Los estadios psicológicos de la doncella, la madre y la anciana ya no están estrictamente relacionados con la edad. Las mujeres que han tenido los hijos tarde respecto a su época fértil o los han adoptado tarde siguen muy ocupadas con los compromisos de la segunda etapa. Entran en la menopausia con los hijos en la educación primaria o iniciando la adolescencia, y puede que deseen replegarse en sí mismas justo cuando los demás les reclaman una mayor atención. Las mujeres que retomaron los estudios a mediana edad o cambiaron de profesión quizá se vean inmersas en nuevas trayectorias profesionales y en la menopausia al mismo tiempo. Generalmente la menopausia coincide con un cambio de rumbo: el último hijo abandona el hogar, y la jubilación anticipada no está muy lejana. Con el inicio de la menopausia, cada acontecimiento provocará cambios profundos tanto en la psique como en el cuerpo.

Es en la tercera etapa de la vida de una mujer cuando los arquetipos de la diosa anciana se dan a conocer de forma natural. Cuando una nueva etapa de la vida activa sus arquetipos, lo hace con vitalidad y energía. Por consiguiente, cuanto más nos conozcamos en este estadio de la vida, más fácil será activarlos. Cuanto más despierten nuestro interés, y cuanto más simbolicen la madurez de nuestros propósitos y pensamientos independientes, más calarán en nuestro interior. Conocer sus nombres, imágenes, características e historias es importante (y por eso los describiré en los capítulos siguientes), porque este conocimiento les da vida en nuestra imaginación, a la par que nos ofrece un vocabulario para expresar las cosas que ya estamos sintiendo.

Cuando oigo a alguna mujer llamar a sus sofocos «olas de energía», me choca que nuestro sentido del humor supere a esa actitud vagamente aprensiva que mostramos hacia la menopausia. ¿Qué pasaría si cada vez que una mujer tuviera un sofoco, sintiera realmente una ola de energía (como si sus arquetipos de sabiduría y autoridad interior fueran activados)?

Extracto del libro: LAS DIOSAS DE LA MUJER MADURA De Jean Shinoda Bolen

IMAGEN: "Anciana Sabia" Acuarela de Christian Ortiz inspirada en las hermosas cartas del oráculo de la mujer sagrada de Mónica Glusman.

Mas información en "EL CALDERO" NO 3

http://issuu.com/espiralmorado/docs/calderono3

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