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http://espiralmorado.podomatic.com/player/web/2009-12-11T13_32_06-08_00BAUBO, LA DIOSA DEL VIENTRE:
Cuando Persefone fue raptada por Hades, su madre Demeter -la gran diosa de la fertilidad- la buscó por cielo y tierra, en vano. Desgreñada, sucia y despechada, la gran diosa maldijo al mundo y ya nada volvió a renacer. Un día se le apareció una bailarina prodigiosa: no tenía cabeza, sus pezones eran sus ojos y su vulva era su boca. Empezó a contarle a Demeter chistes y bromas sexuales subidas de tono, hasta que la Diosa empezó a reír como loca. Finalmente salió de su furia y depresión y perdonó al mundo.
UNA EXCURSION A RUANDA:
El general Eisenhower iba a visitar a sus tropas en Africa y el gobernador preparó un recibimiento con las nativas al borde de la carretera. Las obligaron a vestirse pero ellas sólo se pusieron las faldas, quedando con los pechos al aire. No sabían qué hacer, pero la anciana de la tribu tranquilizó a los militares diciéndoles que las haría cubrirse. Así fue: cuando el jeep del general avanzó por el medio, una a una las mujeres se fueron levantando graciosamente la parte delantera de la holgada falda para taparse la cara con ella. Falda bajo la que nada llevaban.
Cuando Persefone fue raptada por Hades, su madre Demeter -la gran diosa de la fertilidad- la buscó por cielo y tierra, en vano. Desgreñada, sucia y despechada, la gran diosa maldijo al mundo y ya nada volvió a renacer. Un día se le apareció una bailarina prodigiosa: no tenía cabeza, sus pezones eran sus ojos y su vulva era su boca. Empezó a contarle a Demeter chistes y bromas sexuales subidas de tono, hasta que la Diosa empezó a reír como loca. Finalmente salió de su furia y depresión y perdonó al mundo.
UNA EXCURSION A RUANDA:

El general Eisenhower iba a visitar a sus tropas en Africa y el gobernador preparó un recibimiento con las nativas al borde de la carretera. Las obligaron a vestirse pero ellas sólo se pusieron las faldas, quedando con los pechos al aire. No sabían qué hacer, pero la anciana de la tribu tranquilizó a los militares diciéndoles que las haría cubrirse. Así fue: cuando el jeep del general avanzó por el medio, una a una las mujeres se fueron levantando graciosamente la parte delantera de la holgada falda para taparse la cara con ella. Falda bajo la que nada llevaban.

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